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16 de julio de 2018

71 SEMANA ESPAÑOLA DE MISIONOLOGÍA DE BURGOS


Termina la 71 Semana Española de Misionología en su edición más digital. Julio 2018




La 71 Semana Española de Misionología ha sido clausurada este medio día. Ante los cerca de 170 asistentes, grandes expertos de la comunicación de diferentes ámbitos han compartido sus reflexiones sobre “Misión y Redes”. En esta Semana se han conseguido cerca de seis millones de impresiones en Twitter, y todo ha sido retransmitido por streaming. La Semana ha terminado con las conferencias de Jesús Colina, periodista fundador de Aleteia.org, y de monseñor Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social.

“Los móviles podrían quedar obsoletos en 2025”, “En 2045 las personas podrán convertirse en cyborgs”. Son algunas de las pinceladas de futuro que ha esbozado Jesús Colina en la primera conferencia de la mañana. Ante esta realidad, la Iglesia tiene que estar preparada, ya que, según ha defendido, la situación creada por internet y las redes sociales es una gran oportunidad para la Iglesia.

Al igual que los demás ponentes, Colina ha explicado que internet ha provocado un cambio antropológico que va más allá de lo tecnológico: ha trasformado la forma de relacionarse. Ha advertido que las plataformas digitales crean filtros según el historial de cada persona, y poco a poco van creando burbujas en las que solo se ofrecen al usuario los temas que le interesan. Y esto, según ha explicado, es un reto para la Evangelización, porque la Iglesia tiene que ser capaz de romper las burbujas para hacer llegar la Buena Noticia y poder establecer relaciones con las personas.

“Hay algo que ningún algoritmo puede detener, y es que yo comparta algo con alguien”, ha afirmado. ¿Y cómo se consiguen mensajes que merezcan ser compartidos? Se trata de buscar el mensaje adecuado, que esté dirigido en el momento adecuado a la inteligencia y al corazón, respetando los formatos. “El 75% del éxito de un contenido depende del título”. La evangelización, según ha explicado, tiene que aprender a escuchar lo que la gente quiere y busca, para salir al encuentro en tono positivo y no polémico, para lograr el acompañamiento.

Con la mirada puesta en el futuro, Colina ha explicado por dónde van las tendencias tecnológicas. “Cada vez habrá menos condicionamientos de tiempo y el espacio”. ¿Cómo? Con la realidad aumentada y virtual. En cuanto al futuro de la Iglesia, Colina ha esbozado el problema que presenta la crisis demográfica. “Hay algo que puede alterar toda esta tendencia: la evangelización”, ha explicado. “Si no hacemos una conversión pastoral para asumir esta realidad, seguiremos perdiendo el tren”. Ha animado a tomar el ejemplo de las Obras Misionales Pontificias, que fueron pioneras en el uso del cine y de los cómics.

“No sé cuál será el nuevo evento evangelizador de la historia, pero sí estoy seguro de que el futuro de la evangelización pasa por las redes”. Colina ha recordado que el Papa Francisco ha convocado para toda la Iglesia un mes misionero extraordinario en toda la Iglesia, y ha lanzado el reto a los asistentes a coordinarse para poder llevar el mensaje a mucha gente a través de las nuevas redes.

La presencia de los misioneros en los medios favorece a la Iglesia
El prelado ha reiterado a través de varios documentos del magisterio pontificio la importancia de la comunicación para la Misión de la Iglesia, y ha explicado las oportunidades y los riesgos que tienen los nuevos medios para esa comunicación. “Todos tenemos que perder el miedo a los medios”.

Monseñor Beltrán ha recordado que con un solo tuit se puede llegar a mucha más gente que la que llena la catedral. “Con los nuevos medios podemos llegar más rápido a más personas”, ha afirmado. Posteriormente ha reflexionado acerca de la presencia de la Misión de la Iglesia en los medios. Según ha defendido “hay dos titulares que siempre triunfan: la caridad y los misioneros”. Ha explicado que las noticias misioneras gozan de buena salud en los medios “aunque hay que seguir trabajando”, porque cuanto más se hable de la Misión, más amor se suscitará hacia ella, más ayudas se conseguirán, y se dará voz a los más pobres. “Todo lo que hable bien de los misioneros, habla bien de la Iglesia”, ha defendido.

Desde otro punto de vista, ha analizado de qué forma los nuevos medios pueden ayudar a la misión de la Iglesia y ha mostrado que ofrecen grandes oportunidades. “Las tecnologías nos han creado un atajo”. Pero para poder llegar, es necesario conseguir los lenguajes y establecer puentes de confianza. Consciente de la Evangelización en internet no es completa pero sí necesaria, ha defendido que todos somos misioneros en el mundo digital, “especialmente los jóvenes”.

Monseñor Fidel Herráez, arzobispo de Burgos y monseñor Francisco Pérez, arzobispo de Pamplona y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, han cerrado la Semana, y han invitado a los asistentes a seguir adelante con valentía, y a aplicar todo lo aprendido en esta semana de formación misionera.

Presencia en las redes sociales
La 71 Semana Española de Misionología, dedicada a las redes sociales, ha predicado con el ejemplo: por primera vez, todas las ponencias y mesas redondas se han retrasmitido por streaming, y se han contado en directo en las redes sociales. Se ha llegado cerca de los 6 millones de impresiones en Twitter, y se han multiplicado por cinco las visitas en el perfil de Facebook.



Para ver las fotografías de la Semana de Misionología de Burgos: https://www.flickr.com/photos/130054684@N03/albums/72157698627018725

La Semana Española de Misionología emitirá en streaming todas las ponencias y mesas redonda, en su canal de Youtube:https://www.youtube.com/watch?v=gCM5sZrh5rc&feature=youtu.be. Además, informará en directo desde sus tres redes sociales -Facebook: @SemanaEspanolaMisionologia, Twitter: @SemMisionologia e Instagram @misionologiaburgos-, a través del hashtag #MisionologíaBurgos.

22 de junio de 2018



Del 2 al 5 de julio tendrá lugar en la Facultad de Teología de Burgos el acontecimiento de formación misionera con más solera de España: la Semana de Misionología de Burgos. Este año el título es “Misión y redes”, y reunirá a grandes expertos internacionales en comunicación de muy diversa índole que mostrarán, cada uno desde su posición, cómo la comunicación puede estar al servicio de la Misión, y viceversa. La Semana será inaugurada por el secretario de comunicación del Vaticano, monseñor Lucio Adrián Ruiz.

La Facultad de Teología de Burgos acogerá del 2 al 5 de julio la celebración de la 71 Semana Española de Misionología, dedicada este año al tema “Misión y redes”. Desde 1947 este encuentro de formación misionera se ha celebrado anualmente, y sigue impulsando hoy la reflexión sobre los diversos aspectos que acompañan la Misión de la Iglesia.

Para ayudar en esta reflexión, el programa de la 71 edición contará con cinco ponencias y tres mesas redondas. La conferencia de apertura será pronunciada por el actual Secretario de Comunicación del Vaticano, Mons. Lucio Adrián, que disertará sobre “Horizontes de la comunicación al servicio de la persona”. Tras esta ponencia, el martes 3 de julio, el director de ABC, Bieito Rubido, presentará “La comunicación misionera y el periodismo misionero”. A continuación serán los profesores José Francisco Serrano (San Pablo CEU) y Ninfa Watt (Universidad Internacional de La Rioja) los que situarán la comunicación desde la perspectiva cultural y desde la perspectiva pastoral, respectivamente.

El tercer día de la Semana contará con la cofundadora de dontknown.net, Leticia Soberón. La ex consultora del Pontificio Consejo de Comunicaciones introducirá a los asistentes en el mundo de las redes con el título “En-redados en la Misión”. La última jornada contará con la presencia del ex director de la agencia Zenit y fundador de Aleteia, Jesús Colina. Su ponencia analizará el “Futuro de la comunicación al servicio de la Misión”. Como conferencia de clausura, monseñor Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y presidente de Medios de Comunicación de la Conferencia Episcopal, disertará sobre “La ‘misión’ de la Iglesia en la comunicación”.

La tres mesas redondas programadas afrontarán la correspondencia entre Misión y Comunicación con la participación de Luis Miguel Modino, misionero en Brasil; Laura Gómez Ruiz, de la agencia FIDES y David Rolo, de la Fraternidad Misionera Verbum Dei, el martes 3. Las dos restantes tendrán lugar el miércoles 4. Por la mañana la ‘monja tuitera’, Xiskya Valladares; la directora de la editorial San Pablo, Angeles López; y la actriz y directora de la escuela de actores First Team, Assumpta Serna, debatirán sobre las nuevas plataformas de misión: redes sociales, editoriales y cine. Por la tarde, otra mesa redonda recogerá la experiencia de la comunicación de la Misión en la Procura Misionera Salesiana (Ana Muñoz), en un medio digital de información como El Confidencial (Federico Quevedo) y en las redes sociales de Obras Misionales Pontificias (Ana Fernández).

Todas las conferencias y mesas redondas podrán seguirse en streaming y en las redes sociales Twitter, Facebook e Instagram. El hashtag de la semana es #MisionologíaBurgos.


                                                                         Fuente: OMP



30 de mayo de 2018

Un misionero extremeño asesinado hace 25 años, símbolo de la paz de Colombia


Fue su vocación misionera la que le llevó a Colombia. Cuando a comienzos de la década de los sesenta el Papa Juan XXIII pidió encarecidamente a los obispos españoles y portugueses que enviaran sacerdotes a América Latina, el padre Javier Ciriaco Cirujano Arjona fue uno de los seis que desde la Diócesis de Plasencia atendieron el llamamiento.

«Entonces allí no había curas y se necesitaban, y nos fuimos», recuerda el sociólogo, antropólogo y profesor universitario Tomás Calvo Buezas. Él fue uno de los seis sacerdotes que conformaron el grupo, igual que el padre Javier Ciriaco Cirujano. Era el año 1964 y este último cura, natural de Jaraíz de la Vera, inició entonces una labor pastoral que hoy perdura en la pobre y humilde zona colombiana de San Jacinto, localidad principal del área conocida como los Montes de María, a unas dos horas de Cartagena de Indias.

«Levantó una iglesia, un colegio de secundaria para que los jóvenes de la zona pudieran seguir estudiando, una escuela técnica...», detalla el profesor Calvo Buezas, quien no quiere que se olvide el nombre ni la obra de un hombre bueno que dedicó su vida a una tierra a la que llegó con 37 años, que hizo suya y que ya nunca abandonó.

Contra cualquier violencia

Sobre las cuatro de la tarde del 29 de mayo de 1993, cuando iniciaba el camino de vuelta a San Jacinto, su vida se truncó. «Esa mañana, sus colaboradores le habían pedido que no acudiera al poblado cercano al que tenía previsto ir, temían que le pudiera pasar algo», recuerda Tomás Calvo. Sin embargo, después de desayunar, el padre Javier Ciriaco puso rumbo a Las Lajas para cumplir con su labor pastoral. Diez encapuchados salieron a su paso cuando regresaba acompañado de otras tres personas. «Debemos hablar con el padre de asuntos sociopolíticos», dijeron, al mismo tiempo que pidieron a los acompañantes del cura extremeño que regresaran a Las Lajas. Fue lo último que se supo del padre. Ese mismo día lo asesinaron.

«Aunque no fue hasta un mes después cuando un grupo de guerrilleros autónomos, escindido del Ejército de Liberación Nacional de Colombia, comunicó su autoría», explica el profesor Buezas. Quince días después de ese comunicado, hallaron en un barranco el cadáver del padre Javier Ciriaco, «destrozado, apaleado, castrado, asesinado de forma salvaje».

Acabó así la vida de un hombre al servicio de los demás, de un misionero extremeño que predicó la paz, que rechazó cualquier forma de violencia, «la de unos y otros de entonces, porque alumnos suyos había en todos los bandos».

La Archidiócesis de Cartagena de Indias está iniciando la causa para declarar al misionero extremeño mártir de la paz, para que su vida y muerte se guarden en la memoria, para ayudar con su ejemplo a salvar los odios que siguen latentes después de una guerra y contribuir así a la reconciliación que necesita Colombia.

«Merece también la pena que en su tierra se conozca su historia, una vida y una muerte que fueron un compromiso rotundo con la causa de la paz», resume Tomás Calvo, Medalla de Extremadura que con su labor no quiere que caigan en el olvido ni la causa de la paz ni la historia de un misionero extremeño que dio su vida por ella y cuyos restos descansan desde el 24 de julio de 1993 en el cementerio de Jaraíz de la Vera, el pueblo en el que nació este hombre bueno.
                                       Fuente: Diario Hoy





El Papa Francisco presenta la Obras Misionales Pontificias a través de un vídeo mensaje

 “Queridos hermanos y hermanas; con este breve mensaje quiero presentaros una realidad importante para la misión de la Iglesia, pero poco conocida: las Obras Misionales Pontificias.

Desde los primeros tiempos, el sostenimiento mutuo entre las Iglesias locales, comprometidas en anunciar y testimoniar el Evangelio, ha sido un signo de la Iglesia universal. De hecho, la misión, animada por el Espíritu del Señor Resucitado, amplía los espacios de la fe y de la caridad hasta los extremos confines de la tierra.

En el siglo XIX, el anuncio de Cristo recibió un nuevo impulso con la fundación de las Obras Misionales, con el propósito específico de orar y actuar de modo concreto para sostener la evangelización en los nuevos territorios. Estas Obras fueron reconocidas como Pontificias por el Papa Pío XI, quien, de esta forma, quería subrayar cómo la misión de la Iglesia hacia todos los pueblos está muy en el corazón del Sucesor de Pedro. ¡Y así sigue siendo! Las Obras Misionales Pontificias continúan hoy en día este importante servicio que comenzó hace casi 200 años. Están presentes en 120 países con directores nacionales, coordinados por secretarías internacionales de la Santa Sede.

¿Por qué son importantes las Obras Misionales Pontificias? Son importantes, sobre todo, porque debemos orar por los misioneros y las misioneras, por la acción evangelizadora de la Iglesia. La oración es la primera ‘obra misional’ – ¡la primera! – que todo cristiano puede y debe hacer, y es también la más eficaz, aunque esto no se pueda medir. De hecho, el principal agente de la evangelización es el Espíritu Santo, y nosotros estamos llamados a colaborar con Él. Además, estas Obras garantizan, en nombre del Papa, una distribución equitativa de las ayudas, de manera que todas las iglesias del mundo tengan un mínimo de asistencia para la evangelización, para los sacramentos, para los propios sacerdotes, los seminarios, para el trabajo pastoral, para los catequistas. Sostenimiento a los misioneros que evangelizan, y sostenimiento, sobre todo, con la oración, para que el Espíritu Santo esté presente. Es Él quien lleva adelante la evangelización.

Por eso, animo a todos a colaborar en nuestra común tarea de anunciar el Evangelio y sostener a las jóvenes Iglesias gracias a la labor de estas Obras Misionales. Haciendo así, en todos los pueblos, la Iglesia sigue abriéndose a todos y proclamando con alegría la Buena Noticia de Jesucristo, Salvador del mundo.

¡Gracias a todos de corazón!”.


                                                                                 Fuente: OMP

21 de mayo de 2018

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES 2018



"Junto a los jóvenes, llevemos el Evangelio a todos"

Queridos jóvenes, deseo reflexionar con vosotros sobre la misión que Jesús nos ha confiado. Dirigiéndome a vosotros lo hago también a todos los cristianos que viven en la Iglesia la aventura de su existencia como hijos de Dios. Lo que me impulsa a hablar a todos, dialogando con vosotros, es la certeza de que la fe cristiana permanece siempre joven cuando se abre a la misión que Cristo nos confía. «La misión refuerza la fe», escribía san Juan Pablo II (Carta enc. Redemptoris missio, 2), un Papa que tanto amaba a los jóvenes y que se dedicó mucho a ellos.

El Sínodo que celebraremos en Roma el próximo mes de octubre, mes misionero, nos ofrece la oportunidad de comprender mejor, a la luz de la fe, lo que el Señor Jesús os quiere decir a los jóvenes y, a través de vosotros, a las comunidades cristianas.

La vida es una misión

Cada hombre y mujer es una misión, y esta es la razón por la que se encuentra viviendo en la tierra. Ser atraídos y ser enviados son los dos movimientos que nuestro corazón, sobre todo cuando es joven en edad, siente como fuerzas interiores del amor que prometen un futuro e impulsan hacia adelante nuestra existencia. Nadie mejor que los jóvenes percibe cómo la vida sorprende y atrae. Vivir con alegría la propia responsabilidad ante el mundo es un gran desafío. Conozco bien las luces y sombras del ser joven, y, si pienso en mi juventud y en mi familia, recuerdo lo intensa que era la esperanza en un futuro mejor. El hecho de que estemos en este mundo sin una previa decisión nuestra, nos hace intuir que hay una iniciativa que nos precede y nos llama a la existencia. Cada uno de nosotros está llamado a reflexionar sobre esta realidad: «Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 273).

Os anunciamos a Jesucristo

La Iglesia, anunciando lo que ha recibido gratuitamente (cf. Mt 10,8; Hch 3,6), comparte con vosotros, jóvenes, el camino y la verdad que conducen al sentido de la existencia en esta tierra. Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, se ofrece a nuestra libertad y la mueve a buscar, descubrir y anunciar este sentido pleno y verdadero. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de Cristo y de su Iglesia. En ellos se encuentra el tesoro que llena de alegría la vida. Os lo digo por experiencia: gracias a la fe he encontrado el fundamento de mis anhelos y la fuerza para realizarlos. He visto mucho sufrimiento, mucha pobreza, desfigurar el rostro de tantos hermanos y hermanas. Sin embargo, para quien está con Jesús, el mal es un estímulo para amar cada vez más. Por amor al Evangelio, muchos hombres y mujeres, y muchos jóvenes, se han entregado generosamente a sí mismos, a veces hasta el martirio, al servicio de los hermanos. De la cruz de Jesús aprendemos la lógica divina del ofrecimiento de nosotros mismos (cf. 1 Co 1,17-25), como anuncio del Evangelio para la vida del mundo (cf. Jn 3,16). Estar inflamados por el amor de Cristo consume a quien arde y hace crecer, ilumina y vivifica a quien se ama (cf. 2 Co 5,14). Siguiendo el ejemplo de los santos, que nos descubren los amplios horizontes de Dios, os invito a preguntaros en todo momento: «¿Qué haría Cristo en mi lugar?».

Transmitir la fe hasta los confines de la tierra

También vosotros, jóvenes, por el Bautismo sois miembros vivos de la Iglesia, y juntos tenemos la misión de llevar a todos el Evangelio. Vosotros estáis abriéndoos a la vida. Crecer en la gracia de la fe, que se nos transmite en los sacramentos de la Iglesia, nos sumerge en una corriente de multitud de generaciones de testigos, donde la sabiduría del que tiene experiencia se convierte en testimonio y aliento para quien se abre al futuro. Y la novedad de los jóvenes se convierte, a su vez, en apoyo y esperanza para quien está cerca de la meta de su camino. En la convivencia entre los hombres de distintas edades, la misión de la Iglesia construye puentes inter-generacionales, en los cuales la fe en Dios y el amor al prójimo constituyen factores de unión profunda.

Esta transmisión de la fe, corazón de la misión de la Iglesia, se realiza por el “contagio” del amor, en el que la alegría y el entusiasmo expresan el descubrimiento del sentido y la plenitud de la vida. La propagación de la fe por atracción exige corazones abiertos, dilatados por el amor. No se puede poner límites al amor: fuerte como la muerte es el amor (cf. Ct 8,6). Y esa expansión crea el encuentro, el testimonio, el anuncio; produce la participación en la caridad con todos los que están alejados de la fe y se muestran ante ella indiferentes, a veces opuestos y contrarios. Ambientes humanos, culturales y religiosos todavía ajenos al Evangelio de Jesús y a la presencia sacramental de la Iglesia representan las extremas periferias, “los confines de la tierra”, hacia donde sus discípulos misioneros son enviados, desde la Pascua de Jesús, con la certeza de tener siempre con ellos a su Señor (cf. Mt 28,20; Hch 1,8). En esto consiste lo que llamamos missio ad gentes. La periferia más desolada de la humanidad necesitada de Cristo es la indiferencia hacia la fe o incluso el odio contra la plenitud divina de la vida. Cualquier pobreza material y espiritual, cualquier discriminación de hermanos y hermanas es siempre consecuencia del rechazo a Dios y a su amor.

Los confines de la tierra, queridos jóvenes, son para vosotros hoy muy relativos y siempre fácilmente “navegables”. El mundo digital, las redes sociales que nos invaden y traspasan, difuminan fronteras, borran límites y distancias, reducen las diferencias. Parece todo al alcance de la mano, todo tan cercano e inmediato. Sin embargo, sin el don comprometido de nuestras vidas, podremos tener miles de contactos pero no estaremos nunca inmersos en una verdadera comunión de vida. La misión hasta los confines de la tierra exige el don de sí en la vocación que nos ha dado quien nos ha puesto en esta tierra (cf. Lc9,23-25). Me atrevería a decir que, para un joven que quiere seguir a Cristo, lo esencial es la búsqueda y la adhesión a la propia vocación.

Testimoniar el amor

Agradezco a todas las realidades eclesiales que os permiten encontrar personalmente a Cristo vivo en su Iglesia: las parroquias, asociaciones, movimientos, las comunidades religiosas, las distintas expresiones de servicio misionero. Muchos jóvenes encuentran en el voluntariado misionero una forma para servir a los “más pequeños” (cf. Mt 25,40), promoviendo la dignidad humana y testimoniando la alegría de amar y de ser cristianos. Estas experiencias eclesiales hacen que la formación de cada uno no sea solo una preparación para el propio éxito profesional, sino el desarrollo y el cuidado de un don del Señor para servir mejor a los demás. Estas formas loables de servicio misionero temporal son un comienzo fecundo y, en el discernimiento vocacional, pueden ayudaros a decidir el don total de vosotros mismos como misioneros.

Las Obras Misionales Pontificias nacieron de corazones jóvenes, con la finalidad de animar el anuncio del Evangelio a todas las gentes, contribuyendo al crecimiento cultural y humano de tanta gente sedienta de Verdad. La oración y la ayuda material, que generosamente son dadas y distribuidas por las OMP, sirven a la Santa Sede para procurar que quienes las reciben para su propia necesidad puedan, a su vez, ser capaces de dar testimonio en su entorno. Nadie es tan pobre que no pueda dar lo que tiene, y antes incluso lo que es. Me gusta repetir la exhortación que dirigí a los jóvenes chilenos: «Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie: Le haces falta a mucha gente y esto piénsalo. Cada uno de vosotros piénselo en su corazón: Yo le hago falta a mucha gente» (Encuentro con los jóvenes, Santuario de Maipú, 17 de enero de 2018).

Queridos jóvenes: el próximo octubre misionero, en el que se desarrollará el Sínodo que está dedicado a vosotros, será una nueva oportunidad para hacernos discípulos misioneros, cada vez más apasionados por Jesús y su misión, hasta los confines de la tierra. A María, Reina de los Apóstoles, a los santos Francisco Javier y Teresa del Niño Jesús, al beato Pablo Manna, les pido que intercedan por todos nosotros y nos acompañen siempre.

Vaticano, 20 de mayo de 2018, Solemnidad de Pentecostés.

15 de mayo de 2018

REVISTA SUPERGESTO Nª 135



Supergesto sigue de cerca los preparativos del Sínodo “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, que se celebrará el próximo mes de octubre. Informa, así, del diálogo que ha mantenido el papa Francisco con más de 300 jóvenes del todo el mundo, en el pre-sínodo que ha tenido lugar en Roma. Francisco ha pedido a los jóvenes que hablen claro, con coraje... Y ellos lo han hecho. Han expresado sus preocupaciones y deseos, sus expectativas y necesidades, y también sus críticas hacia una Iglesia que les resulta "demasiado severa" y "a menudo asociada con un excesivo moralismo".

La revista ofrece también una entrevista con Fray Bartolemé Buigues Oller, el último misionero español que ha sido nombrado obispo. Y ya son 100 los misioneros españoles consagrados obispos. Mons. Buigues ha sido misionero en Chile, Bolivia, República Dominicana y Costa Rica. Ahora es el nuevo pastor de Alajuela, la segunda diócesis más poblada de Costa Rica, donde confía estimular en los fieles una actitud más misionera en la vida diaria.

En la sección "Escaparate", Supergesto habla con Carmen Balguerias, Victoria Mora y Gabriel Soria, tres jóvenes emprendedores que, tras vivir una experiencia de misión en Etiopía, han puesto en marcha Galatoomaa, un proyecto de venta de camisetas destinado cien por cien a becar a otros voluntarios y colaborar con proyectos en este país. Es su particular forma de dar las gracias por lo vivido. "Queremos invertir en un cambio real, un cambio que varíe la situación de los países en vías de desarrollo".

Finalmente, Supergesto se aproxima a la hermana Clare Crockett, sierva del Hogar de la Madre, fallecida hace dos años en el terremoto que asoló Ecuador, cuyo testimonio de vida ha conmovido a numerosas personas y se ha recogido en la película ¡O todo o nada! Hermana Clare Crockett, que se acaba de estrenar; al #veranomisión de los jóvenes de la Diócesis de Córdoba en Perú e India, y a Cristina Tudela Lerma, joven que cuenta su experiencia de misión en Yurimaguas (Perú).