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  • AYUDA A LAS MISIONES


    Colabora con los misioneros españoles

9 de julio de 2020

Fondo de Emergencia Coronavirus: un vicariato misionero en medio del Caribe

El vicariato apostólico de San Andrés y Providencia ha recibido ayudas del Fondo internacional de Obras Misionales Pontificias para el coronavirus; 5.000 euros provienen de la generosidad de los católicos españoles. El vicariato lo conforman dos islas con esos nombres, a 150 kilómetros de la costa de Nicaragua y a nada menos que casi 800 kilómetros de la costa colombiana. Dado su aislamiento geográfico, la crisis provocada por el covid-19 ha sido especialmente dura para estas dos islas.
Fondo de Emergencia Coronavirus: un vicariato misionero en medio del CaribeEl vicariato puso en marcha desde el primer momento un plan social bajo el nombre “#EnPermanenteCaridad”, lo que le permitió llegar a los barrios más afectados, aportando a los más necesitados una ayuda con alimentos y, a su vez, animando “a donar mercado o dinero”. Un plan que ha sido posible gracias a innumerables personas de buen corazón que han hecho donaciones a la Pastoral Social del vicariato. El obispo, los sacerdotes, religiosas y numerosos laicos han hecho que la voz de la esperanza y la cercanía, además de la caridad concreta no cesaran.
La ayuda que han solicitado al Fondo de Emergencia de las Obras Misionales Pontificias va destinada al “Hogar del Anciano San Pedro Claver”. Se trata de una obra del Vicariato que acoge en estos momentos a 38 ancianos, algunos de ellos sin otro recurso que el cuidado con que son atendidos. Cada año, para sostener este hogar se llevaba a cabo un festival gastronómico con el que se llegaban a recaudar hasta 70 millones de pesos colombianos, unos 17.000 euros, para gastos de personal y mantenimiento general de la residencia. Este año, el coronavirus hace imposible este tipo de actos. Desde el vicariato explican que han recibido apoyo del gobierno con elementos de bioseguridad y alimentación, pero queda el sostenimiento del personal. De alguna manera el fondo se suma a esta cadena de solidaridad que siempre ha mantenido activa el vicariato.
El Papa Francisco creaba en Semana Santa este Fondo de Emergencia para los territorios de misión a través de Obras Misionales Pontificias, el instrumento que tiene la Santa Sede para sostener a las Iglesias más jóvenes. Desde ese momento en todo el mundo se comenzaron a recibir donativos para hacerlos llegar a las estructuras e instituciones de la Iglesia, gracias a la capilaridad de Obras Misionales Pontificias, que llega a 1.115 Territorios de Misión, y sostiene el trabajo de los misioneros y de cada una de las parroquias en estas zonas.
Desde Roma se hacen llegar las órdenes de pago a cada dirección nacional de las Obras Misionales Pontificias, de manera que, como es costumbre en esta institución pontificia, todas las iglesias ayuden a todas las iglesias. A España le ha tocado colaborar con parte de la ayuda al vicariato apostólico de San Andrés y Providencia, y ha enviado 5.000 euros para colaborar con la labor que hace este vicariato misionero.

                                              Fuente: OMP España

MEMORIA OMP 2019 - MONSEÑOR OLAVERRI, REPÚBLICA DEL CONGO

Una vez cerrado el ejercicio económico y presentadas las cuentas ante Roma, Obras Misionales Pontificias (OMP) ha presentado esta mañana la Memoria de actividades 2019, de forma virtual. La Memoria recoge lo realizado en España en un año que ha estado marcado por la celebración en octubre del Mes Misionero Extraordinario. Gracias a la generosidad de los españoles, OMP España pudo enviar en 2019 14.958.717€ para sostener el funcionamiento ordinario de 1.115 diócesis consideradas Territorios de Misión. El misionero español Miguel Ángel Olaverri está al frente de una de ellas –Punta Negra-, y ha explicado la importancia de la ayuda permanente de OMP para del día a día de la diócesis.
Monseñor Olaverri agradece a OMP la presencia misionera estable en la selva de Punta Negra


“Mi archidiócesis tiene 37 parroquias, 3 de ellas en sitios casi inaccesibles. Voy a visitarlas una vez al año, y para llegar a ellas tengo que subir río arriba 14-15 horas”, ha explicado monseñor Miguel Ángel Olaverri, arzobispo de Punta Negra en República del Congo (Congo-Brazzaville). Después de 44 años como misionero salesiano fue nombrado obispo allí: “Desde que me nombraron obispo, he dado prioridad a la zona rural. Hemos ido construyendo pequeñas parroquias para que haya una presencia misionera más estable, porque antes iba el sacerdote solo una vez a la semana”. El obispo afirma que ha esto ha sido posible gracias a la ayuda de OMP.
Las ayudas de OMP ‒que provienen de diferentes países llegan a través de la Nunciatura‒ son imprescindibles ante las grandes necesidades de la Iglesia en República del Congo. “De OMP España hemos recibido los últimos 5 años 184.000€”. Gracias a OMP han podido construir parroquias -dos al año-, se han podido formar los catequistas nativos –cerca de 1.000‒, se ha atendido a los niños y los jóvenes, y se ha facilitado el acceso al agua en varias comunidades. “Estas ayudas han sido muy importantes para nosotros”.
Monseñor Olaverri ha subrayado que también en la República del Congo se celebra el Domund, y que ellos también aportan dinero para la misión universal de la Iglesia. “Hay sensibilidad recíproca, aunque siempre habrá dificultad y dependeremos de otros”, ha explicado. En nombre de estos pobres, Olaverri ha denunciado que “los gobernantes no piensan en el pueblo”. Prueba de ello es la crisis causada por la pandemia, que aunque gracias a Dios por ahora no ha azotado con fuerza- solo tenían un respirador para toda la ciudad-; sí ha causado mucha situación de hambre.
El trabajo en la retaguardia
La diócesis de Punta Negra (República del Congo) es un ejemplo de uno de los 1.115 Territorios de Misión que cada año cuentan con el respaldo de OMP. Las ayudas son fruto de todo un trabajo de sensibilización y formación que se realiza en todo el mundo. En España, este trabajo tiene lugar a lo largo de todo el año, aunque se intensifica en las tres campañas más conocidas: Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas.
“Obras Misionales Pontificias no es tan conocido como nos gustaría”, ha afirmado José María Calderón. “Es mucho más que el Domund”. Calderón ha desgranado los datos de la Memoria, y ha explicado doble objetivo de las OMP: de sensibilización, y de apoyo a las misiones, para lo cual se trabaja a lo largo de todo el año en las diócesis españolas.
El acontecimiento más importante del año 2019 fue el Mes Misionero Extraordinario, que se celebró en todo el mundo, convocado por el Papa Francisco. En España tuvieron lugar 1.124 actos en esos días de todo tipo (encuentros de oración, conferencias, exposiciones…), a los que asistieron más de 57.000 personas. Y todo ello, gracias a la labor de las diócesis españolas.
Manuel Díaz, responsable de animación misionera de OMP Pamplona, ha dado voz a todas las delegaciones de misiones. “Nuestra tarea es mantener viva la conciencia misionera en nuestra diócesis”. Según ha explicado, están fomentando la oración por los misioneros, la formación, el testimonio en los colegios (en el Mes Misionero Extraordinario más de 1.500 alumnos pudieron escuchar a un misionero)… Además, están dando un tinte misionero a las Javieradas, que reúnen a más de 24.000 peregrinos cada año. Según ha explicado Díaz, desde la delegación se mueven con creatividad todo el año para llegar a todas partes, de forma presencial y a través de redes sociales. Y cuentan con aliados de excepción: los misioneros regresados.
Los misioneros españoles
Además de todo este trabajo de animación misionera, OMP cuida especialmente la relación con los misioneros españoles. Cada diócesis lleva al día su listado de misioneros, que, centralizado en la Dirección Nacional, permite conocer el perfil de los misioneros, y su localización. Según la base de datos de OMP España, en 2019 había 10.893 misioneros españoles registrados, de los que 7.792 están en activo. El 54% de los misioneros son mujeres, y el 68,23% se encuentran en América. Entre ellos hay obispos, sacerdotes y religiosos, pero también hay laicos. Son enviados por 387 instituciones, y por las diócesis. El país con más misioneros españoles sigue siendo Perú, con 727.
España, segunda en el ranking de países que más aportan a las misiones
En la Memoria de OMP se han desgranado los datos de recaudación de 2019, fruto del trabajo de sensibilización y formación. España es el segundo país que más aporta a las misiones a través de OMP, después de Estados Unidos. Los donativos son una suma de muchos pocos, especialmente a través de las colectas en las parroquias y los colegios. En 2019 se recaudaron 19.031.702,23€, que se destinaron al doble objetivo de la institución: apoyar la misión con proyectos aprobados desde Roma (79%) y la animación misionera en las diócesis (14%). También se destinó una partida (1%) para sostener a institutos misioneros. Los gastos de administración se redujeron al 6%.
En 2019 se pudieron enviar a las misiones 14.958.716,94€ para sostener 877 proyectos misioneros. Con estas ayudas se sostuvo el funcionamiento ordinario de 149 diócesis en el mundo, se apoyó a 172.177 niños y se sostuvo la formación de 5.544 seminaristas y 5.718 novicios en las misiones.

                                                             Fuente: OMP España



8 de julio de 2020

Nuestro obispo misionero D. José Vicente Conejero desde Formosa (Argentina)

Nuestro querido D. José Vicente Conejero Gallego, obispo de Formosa (Argentina) comparte con nosotros esta reflexión dirigida a sus diocesanos, 





Cuando caen las lluvias, se precipitan los torrentes, soplan los vientos y sacuden la casa (cf. Mt 7, 7,25); cuando arrecian las tribulaciones, las enfermedades y pandemias, cuando todo pareciera desmoronarse, en el valle de nuestro peregrinar de la vida…, nada mejor que recurrir a la presencia y la ternura de la madre para sentir su consuelo y esperanza. Jesús, en la hora suprema de su entrega, mientras agonizaba en la Cruz, tuvo junto a sus pies la presencia silenciosa y el consuelo de su Madre.

También nosotros, en este mes de julio de 2020 en el que, como cada año, celebramos la Fiesta Patronal Diocesana de Nuestra Señora del Carmen, necesitamos y anhelamos ardientemente sentir la presencia y la ternura de nuestra Madre

En el pasado mes de abril, ya tuvimos que renunciar a las celebraciones gozosas del Congreso Mariano Nacional, en honor de María, bajo la advocación de Nuestra Señora del Valle, en la ciudad de Catamarca; de manera semejante, a causa de la pandemia del coronavirus, tendremos, seguramente, que renunciar este año, a nuestras festivas asambleas, procesiones y manifestaciones multitudinarias del Pueblo de Dios, en honor de nuestra Madre y Patrona. Pero, de lo que estamos plenamente seguros, y que nada ni nadie podrá arrebatarnos, es de nuestra fe, esperanza y amor grandes a María, nuestra Madre y Patrona, aunque no podamos expresarlo exteriormente. Y con mayor razón, ante esta novedosa adversidad, deberemos acrecentar en nosotros la humildad y la paciencia, virtudes de María y, a ejemplo suyo, conservar todo esto en nuestro corazón (cf. Lc 2, 51).

Los hechos que acontecen en la vida nos hablan, y estamos invitados a reflexionar e interpretarlos a la luz de la fe, para discernir de ellos todo el bien que puedan dejarnos.
Así, de esta pandemia global del COVID-19 que padecemos, que si bien pedimos al Señor la aleje cuanto antes de nosotros y del mundo entero, extraemos lo siguiente:

En primer lugar, que el hombre no es autosuficiente, que debemos reconocer la fragilidad y vulnerabilidad humana; bien dijo Jesús: separados de mí, nada pueden hacer (Jn 15,5); además, ahora estamos experimentando la necesidad y urgencia de cambios profundos en nosotros mismos, con los demás y con la misma naturaleza, libremente, sin coacciones de decretos, menos avaricia y ambiciones, reducción de consumo de cosas innecesarias, y, por lo tanto, mayor sencillez y austeridad de vida.

En cuanto a las relaciones humanas: preocuparnos por los otros, con una mayor participación en la Comunidad y en la búsqueda real del bien común, mayor igualdad, tolerancia, fraternidad y paz para la única familia humana, que todos formamos.


Así, también se hace necesario un mayor cuidado de la naturaleza y de la Casa común. En este sentido, agradecemos y nos congratulamos por la publicación del Nuevo Directorio para la Catequesis del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, dado a conocer recientemente, que contribuirá a anunciar y profundizar, vivir y testimoniar mejor los grandes misterios de nuestra fe: Cristo, la Iglesia y el Hombre, en la cultura actual.

En medio de la presente crisis, en que la “pobreza y el desempleo” aumentan; percibimos, no obstante, signos de esperanza. Hay una mayor búsqueda y confianza en Dios, desencantados, quizás, de los proyectos y planes de los hombres poderosos; así como también, en los gestos concretos de numerosas iniciativas de solidaridad, especialmente para con los niños, los ancianos y las familias más pobres de nuestras comunidades; desde el Programa FE de la Conferencia Episcopal Argentina, hasta el más humilde y generoso servicio de nuestras Capillas.


                                                           + José Vicente Conejero Gallego
                                                           Obispo de Formosa (Argentina)

7 de julio de 2020

#VeranoMisión, ¿por qué no?: Más iniciativas misioneras para este verano

Los jóvenes con inquietud misionera no se detienen: si no es posible salir hacia los lugares habituales de misión, nada impide vivir a los jóvenes misioneros la misión aquí y ahora. Seguimos publicando noticias de las iniciativas misioneras alternativas de los jóvenes de #VeranoMisión.

#VeranoMisión, ¿por qué no?: Más iniciativas misioneras para este verano

Para seguir fomentado el espíritu misionero de los jóvenes, la Delegación de Misiones de Pamplona ha puesto en marcha un proyecto que tenía en mente desde hacía tiempo: la edición de una guía para la formación misionera del voluntariado. Dada la situación de pandemia, y puesto que se han visto obligados a cancelar las experiencias de #VeranoMisión que la Archidiócesis organizaba desde el Voluntariado Misionero Solidario, también se ha tenido que suspender el curso de formación general. Sin embargo, para aquellos que quieren aprovechar este tiempo para formarse en clave de misión, ofrecen online el curso completo de formación general para experiencias de verano.
Los Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios tenían previsto hacer una misión en Perú, en concreto en San Juan de Lurigancho, Lima. Al suspenderse, han optado por hacer diez días de voluntariado en Madrid, colaborando con la asociación Sercade, que trabaja con inmigrantes. Se trata de apoyar dos de sus proyectos: El centro de día Programme Afrique, que es un centro de primera acogida que favorece el trabajo en red de entidades relacionadas con la migración y de personas sin hogar, para favorecer una acogida digna. En este centro, el apoyo consiste en dar clases de español y llevar a cabo diversos talleres sobre la integración, interculturalidad, etc. El otro programa es la residencia Casa Boza. Este es un programa residencial para favorecer la formación, la autonomía y la creación de redes de apoyo duraderas. En este sitio, se ayuda por las mañanas y los fines de semana con clases de español avanzado, clases de lengua, informática, primeros auxilios, etc., y los fines de semana con actividades de tipo intercultural. En total, es un grupo de 10 jóvenes universitarios, que han buscado una alternativa a su deseado viaje a Perú.
Otra forma de vivir la misión de los jóvenes que no pueden realizar su experiencia misionera fuera de España por las circunstancias que estamos pasando es la que la Delegación de Misiones de Madrid ofrece al grupo de Jóvenes para la misión. La Delegación les ha pedido que se integren en las actividades de verano organizadas por la Deleju, el Secretariado de Infancia y Juventud. De esta manera, pueden alimentar y compartir su fe con otros jóvenes, construir Iglesia y vivir la misión aquí en España.
Las Misioneras Oblatas de María Inmaculada normalmente durante el verano organizan dos experiencias misioneras para y con los jóvenes: en Marruecos y en Perú. Ambas han debido ser canceladas. Al pensar una alternativa para los jóvenes que querían participar (y para muchos más), han decidido proponer una formación para la misión, una escuela misionera, a la luz de la exhortación Christus vivit del papa Francisco y del carisma oblato. Será una semana a finales de julio con charlas, trabajo personal, compartir en común, oración y también encuentro personal, especialmente en el último día, el sábado 1 de agosto. Para más información: www.oblatas.org.

                                                                  Fuente: OMP España


Mascarillas para visibilizar la tarea misionera en la crisis sanitaria



Mascarillas para visibilizar la tarea misionera en la crisis sanitaria

La pandemia del coronavirus se está extendiendo en la mayoría de países de África, Asia, Oceanía y América. Los misioneros han dado la voz de alarma, pues no se trata solo de una crisis sanitaria, sino que ya se está sufriendo una fuerte crisis social y el hambre está generando muchísima necesidad.
Con el deseo de visibilizar el trabajo de los misioneros en la pandemia del COVID-19, OMP España está distribuyendo mascarillas africanas, hechas en Togo, a jóvenes que han hecho experiencias misioneras, a periodistas e influencers. Se les pide unirse al Papa y al Fondo de Emergencia de OMP con un simple gesto de apoyo: poniéndosela y haciéndose una fotografía en las redes sociales, con el hashtag #AhoraMásQueNunca.
Se trata de una iniciativa de apoyo a los misioneros, que busca sacar a la luz la realidad que esta pandemia está provocando en los 1.111 Territorios de Misión, a los que sale en ayuda el Fondo de Emergencia de OMP.

16 de junio de 2020

¿NUEVA NORMALIDAD O NUEVA HUMANIDAD?

El Mensaje del Papa Francisco para la próxima Jornada Mundial de las Misiones nos llega cuando todos estamos deseando alcanzar ese momento que se ha dado en llamar “nueva normalidad”, para designar el fin del confinamiento y el regreso a la vida cotidiana. Es curioso que la cotidianeidad, la normalidad, que tanto tedio nos produce habitualmente, se haya convertido en un deseo y que además la hayamos calificado como “nueva”, adjetivo que es como un talismán bajo el que parece ingresar todo lo atractivo. ¿O es que la vida diaria tenía una belleza que no habíamos sabido ver?
Lo nuevo ejerce una fascinación sobre nosotros que lleva un peligro implícito: su caducidad. Lo nuevo pronto se hace viejo, alimentando una espiral en la que la búsqueda de la novedad por la novedad se vuelve un fin en sí misma. ¿Cómo hacer que lo nuevo sea “eternamente” nuevo? ¿Cómo no cansarnos de lo nuevo?
En Pentecostés, los cristianos hemos celebrado la fiesta de la venida del Espíritu Santo y el nacimiento de la Iglesia, en la que cada uno de nosotros “somos misión”. Es la fiesta de la gran novedad. En el primer Pentecostés cristiano se produjo una radical renovación de los apóstoles, que dejaron de ser aquellos hombres timoratos que se escondían por miedo a ser perseguidos, y se convirtieron en audaces pregoneros de un maravilloso acontecimiento: la resurrección de Cristo, que, desde ese momento, era también su propia resurrección. Y así sigue ocurriendo desde entonces. Dice Romano Guardini que “el cristiano no es un ser simple, casi se podría decir que es una lucha. Un campo de batalla sobre el cual hay dos contendientes librando un combate: el hombre viejo, afirmado en su yo rebelde, y el hombre nuevo, el que se ha formado a partir de Cristo”.

En su Mensaje para el Domund, el Papa nos recuerda que la pandemia nos ha enfrentado a todas las consecuencias del hombre viejo: “la enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida”. Y también hemos tenido ocasión de ver qué diferentes son las consecuencias cuando actúa el hombre nuevo: el cuidado de los enfermos y ancianos, la necesidad de compartir, la valentía, el deseo de ayudar, de cuidarnos unos a otros, etc. Ahora, esta tensión hacia el Bien no puede cesar, si no queremos que esa “oportunidad de amor” que nos dio el coronavirus envejezca antes de que hayamos estrenado la “nueva normalidad”.
Francisco dice en su Mensaje que “comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia”. Dios “se renueva” en cada acontecimiento, y en este del coronavirus vuelve a preguntar “¿A quién voy a enviar?”.
Ojalá, cuando todo esto pase, tú y yo podamos ser los hombres nuevos dispuestos a saltar al mundo con una respuesta decidida, inspirada por el Espíritu Santo: “Aquí estoy, envíame”. Entonces habremos inaugurado algo mucho más importante que la “nueva normalidad”; entonces nos habremos sumado a la era de una nueva humanidad, vacunada contra la peor pandemia que nos amenaza constantemente: el egoísmo.

                                                                    Fuente: OMP España